


Por Michele Ravilet
En el marco del Festival de Televisión de Monte-Carlo 2026, Luke Hyams ,cofundador de la productora independiente Pangaea y director de cine y televisión, participó en una mesa redonda con periodistas especializados de distintos países que abordó uno de los debates más urgentes de la industria audiovisual: cómo conviven, compiten y se complementan las plataformas digitales con los modelos tradicionales de distribución televisiva.
Hyams conoce el ecosistema desde adentro. Fue Jefe de Contenido Original de YouTube para la región EMEA (Europa, Medio Oriente y África) y antes trabajó en Disney. Tras dejar YouTube Originals, fundó Pangaea, su propia productora independiente enfocada en desarrollar programación original, documentales y proyectos de ficción con talento emergente. Su trabajo más reciente y de mayor repercusión es The Sidemen Story (2024), largometraje documental estrenado en Netflix que narra la historia de los creadores de contenido más populares del Reino Unido —y que él mismo dirigió—. Actualmente construye una cartera de proyectos cinematográficos junto al YouTuber irlandés Jacksepticeye (27 millones de suscriptores), incluyendo la adaptación del videojuego Bloodborne junto a Sony, anunciada en la CinemaCon de Los Ángeles. También integra el jurado de la nueva categoría de contenido digital del festival, inaugurada este año por primera vez.
Derechos y piratería: el problema latinoamericano
Uno de los momentos más reveladores de la mesa redonda surgió cuando periodistas de medios latinoamericanos plantearon una realidad que afecta directamente a distribuidores y operadores de televisión de pago en la región: en varios países de América Latina, miles de proveedores de internet redistribuyen contenido de YouTube y de canales de televisión sin ningún tipo de autorización ni pago de derechos.
"Es muy preocupante escuchar eso", respondió Hyams. "Cada vez que alguien se lucra con el trabajo ajeno es algo que no me gusta escuchar."
Pero más allá de la condena moral, su análisis fue pragmático. La realidad, dijo, tiene dos vertientes. Por un lado, las plataformas digitales como YouTube podrían hacer más en materia de protección de derechos, aunque siempre será muy difícil alcanzar la velocidad con la que actúan los infractores. Por otro, la industria audiovisual mundial debe ser honesta sobre la necesidad de expandir y diversificar sus modelos de negocio.
"El negocio tradicional de venta de derechos territoriales continuará, pero tenemos que reforzarlo con otras cosas", afirmó. Entre esas alternativas mencionó el marketing de afiliación, la integración orgánica de productos dentro del contenido ,product placement,, el patrocinio directo de marcas y las estrategias de contenido mixto o freemium.
YouTube vs. FAST Channels: ¿competencia o complemento?
Quizás la pregunta que más interés generó fue la que aborda la relación entre YouTube y los canales FAST (Free Ad-Supported Streaming TV): ¿son plataformas rivales o piezas de un mismo ecosistema?
"YouTube primero, luego FAST", fue la respuesta contundente de Hyams. Para el productor, YouTube sigue siendo el escaparate principal donde se construye la audiencia, se genera la comunidad y se establece la identidad de marca. Los canales FAST, en cambio, son una excelente ventana secundaria de distribución que permite monetizar una biblioteca de contenido ya consolidada a través de publicidad.
"He visto a creadores lograr acuerdos increíbles para poner su contenido en canales FAST. Pero en mi experiencia, realmente tienes que construir primero una gran biblioteca de videos. Los que lo han hecho lo han disfrutado mucho, y a sus fans también les ha encantado."
De creadores a estudios: las historias que funcionan
Hyams destacó el caso de The Sidemen, grupo británico cuyo reality Inside fue adquirido por Netflix ,con una condición inusual: los creadores mantuvieron el control creativo total,. "Dieron un paso atrás, aportaron presupuesto para hacerlo más grande, pero les permitieron seguir haciéndolo con su tono de voz. El resultado fue un éxito rotundo de audiencia." Vale recordar que Hyams ya había trabajado directamente con The Sidemen al dirigir The Sidemen Story (2024), el documental que narra su historia y que se estrenó en Netflix ese mismo año.
Sobre la retención de propiedad intelectual, Hyams fue honesto: "Es extremadamente difícil. Los streamers quieren controlar todo. Algunos YouTubers aceptan un mal trato inicial con Netflix porque saben que eso los coloca en mejor posición para negociar después." La esperanza, según él, es que este equilibrio de fuerzas cambie a medida que los creadores con comunidades consolidadas ganen mayor poder de negociación.
El formato que más crece: la era del hiper-nicho
"No es un género específico", respondió al cierre. "Se trata de ir lo más nicho posible con tu pasión." El algoritmo actual no premia la amplitud sino la especialización radical. Quien domina un micro-tema con constancia y genuina pasión construye una base de seguidores que no solo consume sino que financia directamente al creador mediante suscripciones.
"Si eres constante y haces 100 videos sobre lo que te apasiona, encontrarás entre 1.000 y 10.000 personas que también aman eso. Ellos te apoyarán. Puedes construir un negocio de suscripción, y luego desde esa base sólida, puedes expandirte."
Conclusión
El debate en Monte-Carlo deja una conclusión clara: YouTube y los canales FAST no son enemigos, sino eslabones de una misma cadena de distribución que operadores y distribuidores deben aprender a gestionar de forma integrada. Para la industria latinoamericana de televisión de pago, el desafío no es elegir entre plataformas, sino construir estrategias que combinen derechos territoriales con nuevos modelos de ingreso, protección efectiva de contenidos y alianzas con creadores digitales que ya tienen las audiencias que el sistema tradicional busca. En un ecosistema donde la pasión de nicho genera comunidades más leales que el contenido masivo, los distribuidores tradicionales tienen una oportunidad real — si saben leerla a tiempo.
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16.06.26 15:56